Pedagogía de la Creatividad impulsada desde Frutillar fue reconocida por UNESCO

Pedagogía de la Creatividad impulsada desde Frutillar fue reconocida por UNESCO

El punto de partida es complejo. Expertos en educación a lo largo del mundo alertan que la enseñanza tradicional está apagando la pasión natural por aprender y enseñar de estudiantes y profesores. No responde a la curiosidad natural de niños y niñas, ni les proporciona herramientas para desarrollar su potencial y desenvolverse plenamente en un mundo repleto de cambios y nuevos desafíos.

Las comunidades escolares, y particularmente cada docente en su sala de clases, tienen la capacidad de transformar esta realidad y esa es, justamente, el enfoque que propone la Pedagogía de la Creatividad que impulsa Kopernikus Lab, un enfoque que reencanta a docentes y estudiantes a través de experiencias de aprendizaje memorables que ponen al centro la curiosidad, la colaboración y perseverancia en los desafíos.

Y es así como el programa de aprendizaje creativo cuenta con el reconocimiento de UNESCO por ser un aporte al mejoramiento de la calidad de la educación, enmarcado en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 que busca garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante la vida. “Es maravilloso que desde Frutillar estemos promoviendo una solución local a un problema que es global”, destacó Rolf Hitschfeld, Director Ejecutivo de Kopernikus Lab. Para ampliar el alcance de este enfoque, se encuentran cursos abiertos para docentes, directivos y agentes creativos, cuya inscripción está disponible aquí o en el correo: contacto@kopernikuslab.org

“El desarrollo de la creatividad en la educación formal requiere de contextos educativos que permitan a las comunidades de profesores, directivos y estudiantes desarrollarse y nuestra propuesta es la Pedagogía de la Creatividad, la cual consta de distintos pilares, por un lado, permite desarrollar hábitos del pensamiento creativo; luego, pone en valor la individualidad de cada persona dentro de una comunidad educativa; impulsa espacios de aprendizaje de alto funcionamiento; promueve la convivencia democrática y fomenta espacios de mejora continua para todos sus integrantes”, agrega Hitschfeld. Este enfoque busca impactar en diversos espacios y temáticas de aprendizaje y enseñanza, ya sea en una clase de ciencias, lenguaje, deportes, o en cómo aborda determinada escuela los desafíos que presenta la convivencia escolar.

Kopernikus Lab es un centro de pensamiento aplicado que busca impulsar cambios en las escuelas inspirados en la Pedagogía de la Creatividad, innovando permanentemente y aplicando este enfoque a través del trabajo que desarrolla en diversas comunidades escolares públicas y particulares subvencionadas a lo largo de la Región de Los Lagos y del país, y en el colegio Kopernikus de Frutillar.

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Futuros de la educación escolar

Cerca del año 1900 se pidió a algunos artistas franceses que dibujaran lo que ellos pensaban que representaría el mundo en el año 2000. Dentro de las láminas que dibujaron hay varios absurdos, como carreras submarinas de jinetes montados en peces gigantes. Sin embargo también hay otras muy interesantes, como la de las escuelas. En la imagen de Jean Marc Cote (en la galería) se muestra un grupo reducido de niños (parece no haber niñas) muy pasivos y concentrados con una especie de audífonos y casco conectados a una máquina donde el profesor va introduciendo varios libros que se van procesando gracias al giro de una manivela por parte de un asistente.

Luego, en 1969, la revista japonesa Shōnen Sunday publicó una serie de imágenes prediciendo el impacto que tendrían los computadores en la vida del futuro para el año 1989 en el hogar, en un pabellón de cirugía y en la escuela. En este caso la imagen del autor Shigeru Komatsuzaki la escuela se ve aún más interesante. En ella se ve a los niños sentados, cada uno frente a su computador personal con pantalla táctil resolviendo ejercicios de matemáticas. En este caso la profesora está en una pantalla, posiblemente en video o transmitiendo en línea desde algún lugar remoto, pero presencialmente en la sala se encuentran unas máquinas que parecen golpear a los estudiantes cuando tienen un comportamiento inadecuado o se equivocan. Al fondo hay más máquinas, parlantes y una especie de tablero que muestra la asistencia del día y posiblemente algún tipo de puntaje del trabajo indicado en blanco.

Es importante mirar estos ejemplos en este momento, ya que actualmente hay muchas personas e instituciones prediciendo el futuro en educación escolar (o intentando hacerlo). Sin embargo, la gran mayoría de predicciones dicen más de quien las emite que de la escuela propiamente tal. Es por eso que al escuchar estas “predicciones”, es importante no asumir irreflexivamente ciertas posturas que se van configurando como verdades establecidas, como por ejemplo que el único futuro posible y deseable de la escuela es con más dispositivos electrónicos mejor conectados a internet.

La verdad es que el futuro no es algo establecido que se viene acercando a nosotros, no es algo sentenciado por un oráculo de ocurrencia inevitable. El futuro se está configurando con las acciones de ahora. El futuro no llega, se construye. Es por esto que la concepción de persona, de escuela y de sociedad que tengamos ahora, afecta el futuro. Por esta misma razón, es que no hay un futuro, sino que múltiples futuros en desarrollo.

En los ejemplos mencionados, las predicciones se centran en sólo una de las dimensiones de la escuela, manifestando una visión muy pobre del ser humano y de la sociedad. Están centradas en la tecnología para hacer más eficiente el trasvasije de información. Sin embargo, no aparece el bienestar de los niños, no aparece verlos como personas y no como seres inacabados, no aparece la colaboración entre ellos, no aparece la diversidad, no aparece el trabajo con el entorno de la escuela, no aparece la creatividad y no aparece la convivencia democrática que comienza en la escuela. Es cierto que no puede estar todo en un dibujo, pero también es cierto que hay personas que hoy siguen soñando con una escuela como la propuesta en 1969. Probablemente sin las maquinitas que golpean (esperemos), pero con las sillas individuales, las pantallas táctiles y el énfasis desmedido en el traspaso de información que luego se demuestra en un test.

Es evidente que, en esta construcción de los futuros, no todos los actores tienen el mismo peso ni los mismos intereses. Cada uno trata de llevar agua a su molino, no estando necesariamente inspirados en alguna noción de bien común. Por eso que más que ver la última vanguardia tecnológica o educativa, hay que mirar más hondo en el ser humano y en la sociedad que queremos construir, es ahí donde están los problemas y no en los dispositivos que llevan décadas disponibles, ni en la última plataforma, ni tampoco en la técnica educativa de moda. Los futuros deben estar basados en principios que puedan resistir décadas de trabajo sistemático que traspase generaciones y por eso deben ser hondos. Cuando se trata del ser humano, lo que ha durado mil años tiene más probabilidades de seguir mil más que lo que lleva cinco de durar cinco años más.

Fuente: El Repuertero